Thứ Hai, 28 tháng 8, 2017

Waching daily Aug 28 2017

>> From the Library of Congress in Washington, D.C.

>> Talía Guzmán-González: Bienvenidos.

Good afternoon and welcome to the Library of Congress.

My name is Talía Guzmán-González,

and I am a reference librarian [inaudible] Brazilian specialist

in the Hispanic division.

On behalf of the Chief of the Hispanic division;

Doctor Georgia Dorn [phonetic] it is my honor

to welcome this distinguished group of poets from around the world

to the Maratón de Poesía.

The Poetry Marathon or Maratón de Poesía is led

by its energetic leader and poet in chief,

Rei Berroa who is celebrating along with the poets the 25th anniversary

of this important event that I learned, has been taking place

at the Library of Congress since 2001.

So, we hope that this partnership continues

for many years to come, for sure.

I'm going to briefly introduce Rei Berroa and then,

I'm going to give him the floor to introduce the poets

and lead the rest of the event.

Rei Berroa was born and raised in the Dominican Republic

and after traveling, learning and consuming culture and poetry

from around the world, he pursued a PHD degree

at the University of Pittsburgh.

He currently teaches contemporary Spanish and Latin American culture,

literature and literary theory in the Department of Modern

and Classical Languages at George Mason University.

He has published over 45 books of poetry, literary criticism,

anthologies and translations

in several countries throughout Latin America, Europe, India.

So, all around the world.

Please join me in welcoming Rei Berroa and the poets

to the Maratón de Poesía.

[ Applauses ]

>> Rei Berroa: That's one of the privileges of having the marathon is

that you are introduced, and then you hug and kiss everybody,

and that's the celebration of brotherhood and sisterhood,

which it's part of what we are here on this Earth for.

25 años. Yo no sé si eso de bodas de plata viene precisamente porque

es el momento en que uno empieza a sentir.

Yo me he recortado el pelo, pero ahora no se puede ver demasiado,

ahora empieza de repente el pelo a ponerse de boda de plata.

A platearse.

Voy a hacer una brevísima introducción del maratón,

antes de -- pero antes quiero dar las gracias,

darle las gracias a ustedes por venir aquí,

por estar aquí con nosotros,

dar las gracias a la Biblioteca del Congreso que siempre nos recibe,

y además, nosotros contentos de que nos reciban,

y que nos sigan recibiendo rostros conocidos.

Dar las gracias también,

a los poetas que aceptaron esta invitación.

Desafortunadamente, los problemas económicos que nosotros tenemos

influyen también en los poetas,

porque no les podemos pagar su viaje, su estadía, en vez de eso,

lo que tenemos es un corazón más grande que el peso que nosotros

llevamos encima.

Algunos lo tienen más grande que otros, y esto es maravilloso.

Gracias a la oficina cultural de la Embajada de España,

gracias a la Casa Cultural Salvador, a la persona de Jeanette Noltenius.

Gracias Catalina, Talía, Carlos; todos.

Espero, como Talía acaba de señalar,

que esta hermandad la continuemos por muchos años.

Por vigésima quinta vez, bienvenidos, poetas.

Otra vez nos ha cogido de sorpresa el año,

para recordarnos que esta aventura que llevamos llamando Maratón de

Poesía del Teatro de la Luna --

[ Aplausos ]

Se inició hace apenas 25 años.

Algunos de ustedes todavía no habían nacido,

otros estaban quizás, entrando ya en la adolescencia o su

primera juventud.

[ Risas ]

San Luis, ¿ah?

>> Otros ya éramos viejos.

>> Rei Berroa: Otros, estaban quizá entrando ya en su adolescencia,

o su primera o segunda juventud.

Había quienes salían en aquel momento de ella,

y su pelo empezaba a dar señales de cansancio, y por último,

hubo también quienes presenciaron nuestra salida del cascaron,

pero no les alcanzo el tiempo para vernos celebrando estos

entusiasmantes momentos.

Jamás pensé yo, que 25 años después iba a estar presentando

ésta efeméride.

Pero aquí estamos, luchando hoy más que nunca para que el humano no

se deje jamás vencer por el miedo o por la sanguijuela de la mala

política o la mala religión,

o por el poderoso caballero que es Don Dinero.

En estos días, en que se miente a plena luz del día desafiando a la

verdad, a que demuestre que tiene razón de ser en la experiencia

cívica de cada ciudadano.

En estos días de odio abierto hacia el otro o sus diferencias,

en que un hombre solo con sus pegajosos acólitos y su constante

cacareo cibernético,

parece convencer a las masas de que es mejor aislarse que abrirse,

levantar murallas antes que construir puentes,

insistir en la animosidad, antes que celebrar la diversidad.

En estos días, repito,

es imprescindible convocar a nuestra señora, la poesía,

para que irradie su fe en la humanidad y el sentido común.

Su transparencia y su claridad sobre la cerrada oscuridad de la

ignorancia que ha sido desatada contra todos.

Esta es más prístina y crucial que nunca, la hora cumplida, exacta,

irrevocable de la poesía.

Pueden aplaudir, si quieren.

[ Aplausos ]

Esta es la hora de la poesía.

Voy a señalar una cuestión logística,

como vamos a llevar a cabo nuestra lectura.

Nuestros poetas van a venir a hacer diferentes rondas,

vamos a hacer más o menos tres rondas la primera vez.

Después, vamos a parar,

vamos a hacer una discusión sobre la razón de ser de la experiencia

poética en este mundo de hoy, con sus ventajas y sus desventajas.

Después, vamos a tener unos 10 minutos para hacer una presentación

de una antología que ha salido ahora en inglés,

antes había salido en español,

"Poetas al pie de la Casa Blanca", y ¿está Carlos aquí?

Está Luis Alberto Moroño, Carlos no ha podido venir, bueno.

Le vamos a pedir a Luis Alberto Moroño en ese momento que venga y

diga unas palabritas sobre esto, y son unos 10 minutos.

Y después de esto, vamos a regresar otra vez a la poesía que ustedes

nos han traído.

Le voy a pedir, a cada poeta,

como estamos grabando para los archivos de la biblioteca,

la primera vez que ustedes lean, vengan, digan su nombre,

digan sus orígenes y luego lean su poema.

De la forma en que ustedes quieran, pero,

eso sí tienen que hacerlo al principio,

para que sea fácil para los que preparan la grabación,

que quede constante, pues después eso va a aparecer allí --

Elena Medel [fonético] de España,

Joao Luís Barreto Guimaraes, Portugal.

El orden de lectura es el siguiente; Ricardo Ballón, Bolivia.

Joao Luís Barreto Guimaraes, Portugal; Mario Bencastro,

El Salvador; Tracy K. Lewis US; Paraguay.

José Mármol no está aquí por razones ajenas a su voluntad,

así que yo me voy a permitir el lujo de subir aquí y decir que yo

soy José Mármol, y voy a leer un poema de Hochi [fonético] porque la

persona -- una de las personas más responsables de la celebración de

este maratón es José Mármol, porque el banco,

todos los años pone el dinero para que se publique la antología.

El banco donde José trabaja,

y eso se lo debemos a que en el banco hay un poeta encargado de la

sección de relaciones públicas.

Hacen falta tener más poetas en otros muchos bancos, a ver si --

Luego de la lectura de José Mármol, Elena Medel,

luego Balam Rodrigo y por último Yrene Santos, ¿OK?

Repito, vamos a subir y hacer rondas de un poema por persona.

Ricardo.

>> Ricardo Ballón: Buenas tarde, soy Ricardo Ballón,

nací en Bolivia, soy escritor de poesía y estoy acá para compartir

con ustedes esta experiencia.

Voy a iniciar con un poema que se llama, "A la vera del camino".

Camino por el cielo y sé que soy ajeno, camino por la tierra,

y la siento extraña y bella.

No quería llorar, y llovía.

No quería gritar, y los relámpagos me descubrieron.

Detrás de alguna nube, yo sé que hay paz,

pero todas están cayendo y no puedo detenerlas.

No encuentro la salida, es muy larga la noche,

perdí el día en el camino,

no quiero que el tiempo doble mis rodillas, necesito un árbol,

una piedra, para sentarme a la vera del camino y ver por donde paso

la vida.

[ Aplausos ]

>> Solo les quiero pedir que tal vez,

el que haya coronado allá en el podio,

porque entonces podemos interrumpir con el sonido.

>> Exactamente, gracias.

>> La experiencia, señor.

>> Joao Luís Barreto Guimaraes: Hola a todos, buenas tardes.

Yo soy Joao Luís Barreto Guimaraes, tengo 50 años,

y vivo y nací en Oporto en Portugal.

>> O sea, ¿que tenía 25 años cuando comenzó el maratón?

>> Joao Luís Barreto Guimaraes: Es verdad.

Yo escribí poemas pequeños porque voy a leer las dos lenguas.

[ Portugués ]

Vamos a intentar ahora en español.

El gato no quiere movimiento,

largas tardes pasa el gato revolcado, meditando.

De quien sea el gato espectro, le toca al gato revelarlo.

La mañana entera ocupado en anular movimiento, una hojita por el suelo,

la obstinación del viento,

cosas que hagan ruidos o se muevan insistentes, en su territorio no.

Ruinas alrededor, silencio dentro del silencio.

El propio tiempo detenido, para dar ejemplo.

Gracias

[ Aplausos ]

>> Mario Bencastro: Muy buenas tardes.

Para mi este es un momento histórico,

porque marca mi regreso a Washington,

marca mi regreso a ver a Rei Berroa, a Consuelo Hernández,

a la poetisa querida de Colombia y a todos mis amigos,

y a la Biblioteca del Congreso, a la cual vine allá por los años '80.

Y también, marca un lugar histórico para mí,

porque como Rei acaba de decir, este es el momento de la poesía.

Y precisamente, este es el momento en que yo,

los escritores pasan de la poesía a la prosa,

y yo curiosamente empiezo a pasar de la prosa a la poesía.

Entonces, es un lugar bastante apropiado, y un momento apropiado.

Nombre, mi nombre es Mario Bencastro, vengo de El Salvador.

Así, el libro tiene 16 cantos, se llama, "Olas del East River",

y no se adapta a estas presentaciones,

pero yo tampoco me adapto a las presentaciones, entonces --

pero, es un juego entre poesía, siguiendo los pasos de Walt Whitman,

y de García Lorca por el bajo Manhattan.

Tiene un epígrafe de Walt Whitman, que dice,

"Así como tú te sientes cuando observas el rio y el cielo,

yo me sentí.

Así como cualquier de ustedes es uno de la multitud, yo fui.

Así como a ti te refresca la alegría del rio y la brillante

corriente, me refresco a mí".

Entonces, el East River me refresco a mi cuando yo trabajaba en Wall

Street, y de ahí nació este poemario que se divide en 16 cantos,

y en cada ronda voy a leer uno, y este es el canto número uno.

El East River irrefrenable viajero,

enhebra su piel con ondulaciones de espuma,

un secreto entusiasmo guía sus aguas desde la época glacial,

siempre adelante, persistente, incansable.

En sus entrañas transparentes, acarrea historias, destinos,

al compás de un incesante coro monocorde que emana de sus húmedos

labios azules.

Costas, árboles, rocas, barcos hacen valla a su paso sinuoso,

suave, cadencioso, firme, mensajero de burbujas, peces, ranas,

misivas con signos extraños, acaso de amor, acaso de nada.

A un lado del rio, yace Brooklyn,

hogar para cualquiera, de cualquier lugar.

Opuesto, se irgue Manhattan, la isla que intoxica.

Canjeada los Lenapes por 24 monedas, trato que fundó Wall Street,

donde poderes suben y bajan,

fortunas vienen y van como las olas del río.

La corriente trae a Nueva York vidas, fletes, dichas,

desdichas de rincones lejanos.

Franceses vinieron, seguidos de holandeses, ingleses, italianos,

españoles, latinoamericanos.

Del fondo broto libertad, diosa monumental,

alumbrando su antorcha hacia los desterrados,

"Dadme vuestros rendidos, vuestros pobres".

El rio, vio erigir rascacielos hasta opacar la bóveda celeste,

y desplomarse hechos cenizas.

Los que unos construyen en años, otros destruyen en horas.

Humana e inhumana es la especie considerada superior del planeta.

Todo es relegado al archivo fluvial, y contado en el idioma de las olas,

a su paso bajo los puentes Brooklyn, Manhattan, y Williamsburg.

En el líquido espejo del rio,

el cielo maquilla su rostro con algodones blancos de nubes y

retoques de tintes azules.

Los atardeceres ablandan el alma del sol,

y éste pinta las almas con brochazos dorados parodiando

al banco.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Tracy K. Lewis: Yo soy Tracy K. Lewis, único gringo aquí.

Nací en Estados Unidos, me crie en Estados Unidos,

pero me apasioné por la poesía Latinoamericana,

y en particular de Paraguay.

Y también, soy abuelo nuevo,

y en honor a mi nuevo nieto que está aquí con nosotros --

>> Saluda a la multitud.

>> Tracy K. Lewis: Louie John [fonético] y mi querida hija Megan,

su madre.

Mi señora Audrey, y mi yerno eterno Drew.

Escribí este poema --

Para el pequeño Louie John que entro al mundo el 31 de enero

de 2017.

Al nacer, nieto mío, sin saber reanudaste el antiguo ciclo de todo

lo redondo y duro, el puño diminuto de tu coronilla empapada,

forzando rumbo de entrada entre manos de partera,

para luego volverte todo suave y arrullos.

Pequeño planeta a flote en mis brazos.

Naciste único, Louie.

Y, sin embargo, gemelo eres de tu madre,

quien a su vez floto también en mis brazos.

Planeta de anhelos y promesas, mía entera, y en pañales.

Pero pasa de pronto algo raro; el que nace soy yo.

Me siento de pronto hecho puño, encuclillarme, aupar entre,

ante el ruedo sonante de luz al final de lo negro,

para luego brotar en otra orbita, enmantado en manos sonrientes.

Planeta también, ¿En brazos de que otro me acompañas tú?

[ Aplausos ]

>> Rei Berroa: Yo soy Rei Berroa,

pero voy a leer un poema de José Mármol,

que no ha podido estar aquí en este momento,

por situaciones ajenas a su voluntad.

José Mármol, de la Republica Dominicana.

Indocumentados.

Tiene un epígrafe de Ernesto Maes Vallenilla [fonético] que dice,

"Y nuestro ser más íntimo consiste en un esencial y reiterado no ser,

siempre, todavía."

Hijos del fondo, de humilde regazo,

del barrio otoñal y de parcos almacenes que antologaron noches.

Hijos del canto metálico de aguaceros de mayo,

y del mágico estallar de cimientos para el lodo.

Hijos de la utopía nacida y varada en los peces y pájaros que abrevan

en su olvido.

De calles polvorientas con perpetuas lunarias hogareñas del desamparo,

de la incertidumbre, de materia de nostalgia y jubileo.

Hijos de pardos celadores del tono de la niebla,

de maestros albañiles y audaces artesanos, de oficinistas tiernas,

de antiguos combatientes en abril.

Estación de la sangre y los caminos.

Hijos de seres imaginarios ya encarnados.

Hijos de los hijos de unos hombres, nacidos y muertos en dos lados.

Herederos de un decálogo secreto,

inscrito en el exacerbo infeliz de la memoria,

de un aire matinal con aroma a bullicio,

con pasos recorriendo huellas en la humedad del sopor de la cuaresma.

Todo el tiempo herederos, idéntico al párrafo entristeciendo a tientas

y llorando la canción del Evangelio.

Hijos de un ayer que no vislumbro entonces ni pasado,

tal vez, ni por venir.

Esclavos de un ahora tenso,

y de un impredecible camino de retorno del que nunca se sabrá si

corto, o más largo.

Si prodigo en riquezas en sabiduría,

o una sorda historia de olvido y desencuentro.

[ Aplausos ]

>> Elena Medel: Hola, yo me llamo Elena Medel, y vengo de España.

Quería dar las gracias a Rei por la invitación a participar en el

maratón, y también a la Oficina Cultural de la Embajada de España,

que hace posible que este yo aquí hoy.

Árbol genealógico.

Yo pertenezco a una raza de mujeres con el corazón biodegradable.

Cuando una de nosotras muere,

reciben su cadáver en los parques públicos.

Los niños se acercan para curiosear en su garganta de hojalata.

Se celebran, se tiñen con mosca y gusano.

Me cae mal, porque me hizo sonreír a mí, que soy tan triste.

A los 30 días exactos de su muerte,

el cuerpo de esta extraordinaria raza se autodestruye.

Y a las puertas de vuestras casas,

llaman los restos del alma de las mujeres sobrenaturales,

chocan contra vuestras paredes.

Sus empastes y sus uñas agujerean vuestras ventanas,

hasta que sangran nuestras aortas clavadas en la tierra,

igual que las raíces.

Al morir, nos abren el estómago, examinan con los dedos su interior.

Rebuscan entre las vísceras el mapa del tesoro, sacan su dedo negro,

vetados los poemas que se nos han quedado dentro con los años.

Un espectáculo.

Pertenezco a una raza, desarrollada más allá de los pulpitos.

Soy una de ellas porque mi corazón mancha al tomarlo entre las manos,

porque coincide en tamaño con el hueco de un nicho.

Fresco y dulce, como el de un animal, chupad mi corazón,

para que al morir sepan que hemos estado juntos.

Soy una de ellas, porque mi corazón será abono,

porque mi sangre que es la suya,

sube y baja por mi cadáver como por escaleras mecánicas.

Porque el fundamento de mi carácter, al descomponerse,

se incorpora una especie de salvaje que ladra, y que hiere,

y que te lleva a su terreno, que ignora las afrentas,

que jamás se extinguirá.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Balam Rodrigo: Yo soy Balam Rodrigo.

Originario de Villa de Comaltitlán, Chiapas, México.

Sermón del migrante.

Bajo un árbol de ceiba.

Y dios también estaba en el exilio, migrando sin término.

Viajaba montado en el tren la bestia,

y no había sufrido crucifixión, si no mutilación de piernas, brazos.

Mudo y cenizo todo él, mientras caía en cruz desde lo alto de

los cielos.

Arrojado por los malandros, desde las negras nubes del tren,

desde vagones laberinticos sin fin.

Y vi claro como sus costillas eran atravesadas por la lanza circular de

los narcotraficantes, de los policías,

por la bayoneta de los militares, por la lengua en extorsión.

Y era su sufrimiento tan grande como el de todos los migrantes juntos,

es decir, el dolor de cualquiera.

Antes, mientras estaba el señor en Centroamérica,

en esa pequeña Belén, en la esquina rota del mundo,

nos decía en su sermón del domingo,

mientras bautizaba a los desterrados, a los expatriados,

a los sin tierra, a los pobres, en las aguas del agonizante rio Lempa.

"El que quiera seguirme a Estados Unidos que deje su familia y

abandone las Maras, la violencia, el hambre, la miseria.

Que olvide a los infames caciques y oligarcas de Centroamérica,

y sígame", y aun mientras caía, aun antes de las mutilaciones,

antes de que lo llevaran al médico hecho pedazos,

para ser enterrado en una fosa común como a cualquier otro

Centroamericano, como a los cientos y miles de migrantes que cada año

mueren asesinados en México.

Mientras caía con los brazos y las piernas en forma de cruz antes de

llegar al suelo, antes de cortar su carne las ruedas de óxido de la

bestia, antes de que su bendita sangre tiñera las varias coronas de

espinas que ruedan sobre los rieles clavados con huesos a la espalda del

Imperio Mejica.

El señor recordó en visiones a su discípulo Francisco Morazán,

y le dio un beso en la mejilla,

y tomo un puñado de tierra centroamericana y ungió con ella su

corazón y su lengua, y recordó que Morazán le pregunto una vez,

mientras yacían bajo la sombra de un árbol de ceiba,

aquella en la que había hecho el milagro de multiplicar el

aguardiente y las tortillas.

"Maestro, ¿Qué debemos hacer si nos detienen y nos deportan?"

A lo que el señor respondió, "Deben migrar 70 veces siete,

y si ellos les piden los dólares y los vuelven a deportar,

denles la capa, la mochila, la botella de agua,

los zapatos y sacudan el polvo de sus pies,

y vuelvan a migrar nuevamente de Centroamérica y de México,

sin voltear a ver más nunca atrás"

[ Aplausos ]

>> Yrene Santos: Muy buenas tardes, es imposible para mí,

pararme aquí y no agradecerle a Rei Berroa por esta gran oportunidad.

Es la primera vez que estoy en la Biblioteca del Congreso,

y para mí es un honor.

Yrene Santos, de la Republica Dominicana,

vivo en Nueva York hace 25 años.

>> Cuando comenzó el maratón.

>> Yrene Santos: Cuando comenzó el maratón.

>> Apenas llegó.

>> Yrene Santos: El incansable juego.

Las 2a.m., las 3a.m., es la madrugada de siempre,

con sus mismas curvas de desvelo.

El lápiz juega su último punto en la puntiaguda palabra que

me sorprende.

Las 3a.m. Las 3.12a.m., cada quien sueña con todo lo ocurrido durante

el día.

El incansable juego, el bullicio de los niños,

las interminables idas a un mostrador ajeno,

las huidas escurridizas del asombro,

los largos pasillos por donde transita la memoria,

los cuerpos encorvados de las frustraciones.

Mi talón de Aquiles, el cansancio de José, la sorpresa, la pereza,

los bostezos, la indiferencia, la fe, las oraciones, las reuniones.

Las cuatro.

Las cuatro y 34.

Me vuelvo hacia la pared.

Ansiosa espero la palabra, la que no me alcanza,

esa que quema, la de todos los días.

Muchas gracias.

[ Aplausos ]

>> Ricardo Ballón: Un día cualquiera.

El día abrió sus alas como dóciles páginas blancas.

Las calles despejadas comenzaron a llenarse de pasos, unos apurados,

otros desesperados, y muchos perdidos.

Ahí estaban los árboles, quietos,

con los ojos abiertos entre el murmullo de las ramas y el rumor de

la gente.

[ Aplausos ]

>> Joao Luís Barreto Guimaraes: Problema de física.

[ Portugués ]

Problema de física.

Si el ave Málaga-Córdoba avanza a 300 por hora,

las colinas derramando cascadas de casas modéjares,

yo avanzo hacia el Bagan Bar [fonético] a dos kilómetros por

hora sobre la tierra andaluza, olivares inmortales.

¿Con que prisa el corazón corre,

poder contemplar los platos floridos de las fiestas?

¿Las afiladas callejeras árabes, los arcos sepia de la catedral?

A, 150 kilómetros por hora; B, 600 kilómetros por hora; o C,

302 kilómetros por hora.

Ustedes contestar.

[ Aplausos ]

>> Mario Bencastro: Bueno, como Olas del East River tiene 16 cantos,

tengo la oportunidad de dedicar un canto a cada amigo.

Entonces, en esta ocasión la dedico a Allison Lima [fonético],

profesora del Montgomery College, que estudia -- enseña a mí ahora,

a los muchachos del Montgomery College.

Este tiene un epígrafe de T.S Elliot, que dice,

"No sé mucho de dioses, pero creo que el río es un fuerte dios

broncíneo, hosco, salvaje e intratable.

El río está dentro de nosotros, y yo creo que este río, este poema,

es la memoria del rio que quedo en mi".

El canto número dos, dice, "La corriente me trajo del mar".

Atado a los grilletes del desierto, es en un velero llamado destino.

Alucinado, llegué al bajo Manhattan,

un accista me extendió tres acciones.

Cotizan fortuna, drama y fe.

Trácalas según tu criterio, ganes o pierdas, tu deber es invertirlas.

Seguir la muralla contra el sol, rostros veían con cuencas vacías,

dibujaban sonrisas automáticas, disparaban saludos pregrabados.

En las esquinas vigilaban sombras, en las aceras iban veloces mil pies.

Voces compraban y vendían fortunas infladas de papel.

"Bienvenido", dijo un vagabundo, "¿Qué rumbo tomamos?

¿Buscas oro brillante, dramas resonantes o el poder de la fe?

Tú decides, aquí todo tiene su precio",

como pregonan especuladores en vitrinas y tiendas de rascacielos

rompe nubes.

En los andenes pululan mendigos,

antiguos capitalistas cantando sus trágicos blues sobre amor y dinero,

ganado y perdido, con voz de ruiseñores.

Predicadores abren sus biblias gritando oscuras profecías,

que no crispan la piel de sordos apostadores.

El semáforo indica caminar, la estatua de Washington, invertir.

Cincelados en la puerta de la Iglesia de la Trinidad,

Adán y Eva lloran su expulsión del Edén,

condenados a peregrinar por los intestinos de la bolsa.

¿Libreto para Broadway?

¿Oportunidad comercial?

Un policía increpa a una vagabunda,

"Levántate y anda", yo sigo sus pasos.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Tracy K. Lewis: Este poema va dedicado a los millares de personas

anónimas, a veces, que realmente hacen funcionar esta ciudad.

Se titula inmigrante.

Para Otilia Cortes [fonético], solito con voz en compañera.

Me esfuerzo, isla latina, en océano sajón,

atolón de arrecife precario contra papas sosas,

el brillo hipócrita de los dientes.

Difícil ante tanto anglo monosílabo de cajero,

armar mis lotes de erres y guitarras.

Mi piropo sincero al mundo y sus nalgas,

¿Quién fuera sillón, mi reina?

¿Quién fuera seda?

Difícil la picardía de palmera, frente al rictus de las paredes.

Tal vez venga el apocalipsis, tal vez se invierta el mapa,

el sur sea chingón y no chingada, el Tío Sam se moje la espalda,

Donald Trump se rompa el culo cortando coles en Chiapas,

la Migra se vuelva Madre Teresa.

Tal vez este piso que limpio hable español,

las mesas sucias y las lechugas,

y los orinales y los surcos de pesticida,

y los mataderos de cerdos nos griten, "Buen trabajo, buen trabajo,

buen trabajo hermano" ¿Quién fuera isla, hermano?

[ Aplausos ]

>> Elena Medel: Un cuervo en la ventana del Rey Van

Carver [fonético].

Nadie se posa en el alfeizar, son 28 años de espacio adolescente, pero,

¿qué ocurriría si el pájaro sobre el que he leído en todos los

poemas se colara por el patio de luces,

y asomara por el alfeizar de mis 28 años?

Un pájaro en mi habitación adolescente.

Y, ¿qué ocurriría si yo escribiese aun?

Si me preguntan, respondo, "Que ya no".

Y un pájaro cualquiera.

Ninguno de los pájaros sobre los que haya leído en todos los poemas;

un cuervo, o una de las palomas negras que asoman en la oficina,

interrumpiesen la escritura como el que se posó en la ventana

de Carver.

Ganaría su lugar en el poema, dejaría de ser pájaro,

alza el vuelo, ya no hay habitación en el alfeizar.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Balam Rodrigo: Bueno,

para cambiar un poco el tono y seguir con un poco los poemas

dedicados a este lugar.

A partir de una fotografía de Diane Arbus [fonético] de Jorge Luis

Borges, este poema.

Solo los ciegos sueñan con el sol.

Sueñan en negativo, de ahí que el sol de sus visiones derrame siempre

una luz negra, y en el reino de la gran manzana,

donde la inmensa muchedumbre tiene ciego el corazón, Diane Arbus,

la gran tuerta del ojo mecánico es la reina.

Ella sueña también con el sol.

Ese gran sexo abierto y goteante, ahogado en el cielo.

Borges soñó con el mismo sol,

un sol decapitado que derramaba la dura luz de su cuello,

en chorros de sílabas infinitas,

guiños de un aleph [fonético] innombrable.

El iris balanceado por los cuervos de plata de la fotografía,

Diane Arbus y su largo graznido de luz.

Lenguas de nieve lamen el corazón y lo incendian a la hora en la que

oscuros gallos o negros álamos decapitan a la luna con sus ramas o

crestas, olas de mar en llamas, parvadas de oro rojo,

báculos de sangre yugular en que se apoya Borges frente a la cámara.

Cría ojos verdaderos, y te sacaran los cuervos del corazón.

[ Aplausos ]

>> Yrene Santos: La mujer.

Hoy he visto una mujer llorándole los huesos,

en ellos los recuerdos se aposentan, entretejen su sueño,

tan estropeado como sus pies.

Sus manos, sus senderos de carne,

mientras cabizbaja sus ojos cerrados se deslizan a la tierra,

su espalda semidesnuda piensa rumores de los años vividos.

Las memorias se pierden con el hambre,

el hambre catapulta cualquier gesto de alegría,

hoy he visto a una mujer envuelta en un rosado hasta donde comienzan sus

dos rumbos, con la cabeza cansada y su pelo de una pulgada tocando su

vientre ancho, y las rodillas en un escalo cualquiera,

de una estación del tren.

Muchos pies menos a esta hora arrastran la fatiga de un

día largo.

Menos y menos pies -- dedos y menos pies afincan la ternura que

instantes atrás, rozaron brazos, muslos,

vientres o se geometrizaron en un agudo fastidio,

una cama caliente o un suelo fresco.

Y a esa mujer, hoy en mi cartera me la he traído para mantenerla viva,

digna, plena, en una habitación de mis libreros.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Ricardo Ballón: Del Diario de la Sombra, voy a leer un poema.

Ayer vi tu rostro estrujado por el tiempo.

Entre los espejos rotos de la lluvia.

Escuche el crujir de tus promesas en los viejos maderos durmientes,

eras mi fantasma preferido, con el que jugaba de niño,

corríamos de la mano en ese bosque embrujado de la inocencia,

hasta que un día nuestros pasos se perdieron.

Fui el rehén de la espera y el olvido,

disfruté con las fieras y las aves de rapiña cada pedazo de

amor caído.

Entre las hojas, temblando de miedo,

aún guardo los retazos de aquellos días parados de puntas,

buscando aparecidos.

[ Aplausos ]

>> Joao Luís Barreto Guimaraes:

Este poema se llama, ¿Puede ser Pepsi?

[ Portugués ]

Vamos a intentar.

¿Puede ser Pepsi?

Me gusta ver jeroglíficos en las suelas de las gaviotas,

no me gusta que los días de fiesta caigan en fin de semana.

Me gustan los frescos de Pompeya en los días de más calor,

no me gusta nada que los griegos mezclen agua en el vino.

Prefiero los héroes sin nombre, al nombre de los grandes héroes.

Distingo el dolor de los que pierden,

de la total perdida del dolor.

Me gusta sentir la música de vuelta a mi vida,

no me gusta el Mediterráneo, transformado en cementerio.

Prefiero el fondo del alma a los fondos de inversión.

Distingo la liquidez de los bancos, de la liquidez de los ojos.

Me gusta una ensalada Cesar en una plaza de Roma,

no me gusta pedir Coca Cola y oír, ¿puede ser Pepsi?

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Mario Bencastro: También [inaudible].

Este es el canto número tres,

y ahora le toca a Jeanette Noltenius ser dedicada.

Jeanette Noltenius es la fundadora de la Casa de la Cultura,

patrocinadora del Teatro de la Luna, y patrocinadora de este evento.

Muchas gracias por abrir su corazón y su apartamento.

Gracias.

Tiene un epígrafe que dice, "Por el East River y el Bronx,

los muchachos cantaban mostrando sus cinturas, con la rueda, el aceite,

el cuero y el martillo",

esto es Federico García Lorca en su oda a Walt Whitman.

Canto número tres.

La calle vibra en su punto crucial.

Un grafiti anuncia un nuevo mesías, otro, el fin del mundo.

Misioneros exhortan arrepentimiento, periódicos declaran la guerra,

justifican la tortura, esclavitud, hambre.

Son gastos colaterales de la paz.

Proclaman muerta a la utopía, y el consumismo la nueva libertad.

Alguien pregunta, "¿Qué paso con los poetas?

¿Qué paso con la poesía?

¿A dónde fueron los poetas, a eructar sus versos aguardentosos?

Esos paladines de la palabra, brillantes trasnochados,

infladores de egos, miembros de clubes de aduladores mutuos,

lo sé", dice, "Porque yo soy uno de ellos",

¿están los poetas más allá del bien y del mal?

Carteles anuncian nuevos modelos de dioses para toda ocasión y vanidad.

Y la globalización del llanto.

Los parlantes vociferan, "El mercado subió 100 puntos."

Mil ventanas se abren en Wall Street,

estruendo de aplausos, vomitan los rascacielos.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Tracy K. Lewis: Como la política, también,

el futbol puede ser fuente de poesía.

Este poema contiene alguna alusión, también,

a la historia de Paraguay y la lamentable guerra de la Triple

Alianza, en la que Paraguay perdió gran parte de su población y mucho

territorio también.

Argentina cinco, Paraguay dos.

Ronda eliminatoria, torneo Copa del Mundo, 10 septiembre, 2013.

¿Podés vencerme en fútbol?

Mandarme al carajo con mi equipaje a cuestas.

Joderme en una guerra o 10.

Cercenarme pulgar o testículo, quitarme techo, piel, o Iguazú.

Obligarme a contar ombligos de banqueros,

embadurnarme la corbata en cacas o chismes.

Defecarme en la oreja, llamarme estúpido, guarango, yanqui,

come mierda, mal amante, mal poeta.

Escupirme, maldecirme, servirme comida de avión,

ahogarme en mayonesa, aguarme la cerveza, pero negarme no,

este tango de brisas en los dedos astrales de la noche.

[ Aplausos ]

>> Elena Medel: Estamos realizando obras en el exterior,

no utilizar esta puerta, ese trancazo de emergencia.

Madurar era esto, no caer al suelo, chocar contra el suelo,

contemplar el pudrirse de la piel igual que un fruto antiguo.

Colchón justo para los dos,

años que chocan la lengua contra los dientes una y otra vez,

que se tambalean en la boca.

Año de sentido incorrecto.

Contra hilos de cabeza he tejido mi tiempo.

Piensa en vosotros a mi edad,

piensa en tres hilos de cabeza que te falta, que te queda.

Piensa en tres hilos, quizá eso, madurar.

Quizá Ulises boca abajo, quizá la orilla boca arriba.

Eso que queréis me esperara 10 años.

Pensad en días caída, pensad en diez hilos de cabeza, aquello,

la madurez, marcha te, olor a lava-vajilla.

Déjame con mi sueño, o quizá en la boca uvas para el postre del

color, de la rodilla que cae al suelo,

de la rodilla que choca contra el suelo.

Me tambaleo, y era yo el zumo en la garganta, era yo el frio,

era yo las uñas y el estómago.

¿Quién era yo en mis años con tres,

en mi tiempo con diez hilos de cabeza?

Hasta mi habitación, por mi escalera de incendios,

un hombre y su sentido contrario.

Diez hilos de cabeza, veinte hilos de su pecho atados a mi pecho.

Juro que ame los golpes de sus piernas.

Digo que madurar era esto, que no pude negarme,

digo que mis tres hilos de nada entre mis dedos.

Y jure chocar y el suelo, lo jure.

Pensé, "Al suelo la caída, y el choque contra el suelo",

pensé el aliento, pensé, dije tres hilos de cabeza, tambaleo.

Pensé en mi edad y pensé en vosotros.

Y pensé que nadie me aviso de madurar así,

junto a la vida y el frio en el cajón de la fruta que se pudre.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Balam Rodrigo: Bueno,

aquí tienen al Balam, el vasallo de este rey.

Anti-Ícaro.

Anti-Ícaro, no quise yo volar, si no caer.

Por eso escribo, para dejar de soñar,

para dejar el vuelo a los pájaros y a la memoria.

Pero heme aquí, con luengas alas,

urdidas en el polvo del sueño y ataviadas con el plumaje del tiempo

sin el tiempo, por eso escribo,

para caer y apuntalar con estas letras mi cuerpo,

y forzarlo a descender en esta página,

tatuada ya por el peso todo de mi sangre.

Y así, desleído y cercenadas mis alas con el filo de tus parpados,

yace mi cuerpo desangrado entre renglones;

caído, terrestre, soberbio.

Y aun señalado por el dédalo de dios,

y la niña de tus ojos que traza en mi destino.

Anti-Ícaro, no quieres tu volar, si no leer.

[ Aplausos ]

>> Yrene Santos: De rumba me voy.

De rumba me voy, con el sí, posiblemente acordado.

Allá me espera quien sabes,

la palabra que por años me provee esta felicidad en el papel.

En la pared manchada de grafitis, en las bolsas del supermercado.

Ya sabes. Así soy, un poco loca.

La sensatez desgarra las horas.

La seriedad en los rostros mortifica el esplendor de mi risa.

De niña, he sido aspavientosa.

Quien creería en estos miedos de ahora.

Estas palpitaciones frente al público,

estas ganas de que la tierra me trague con su boca grande,

mojada de siglos.

¿Quién creería en mis insomnios?

A los que espero con los brazos abiertos,

mis uñas pálidas y mis ojos agonizantes.

De rumba me voy.

Merengué con sabor a Cibao.

Boleros de Beltrán, Perico Ripiado, Bachatas llorando en el suelo.

Pero, sobre todo estaremos nosotros, los que entonces, los que antes,

los que llegarán sin ser vistos,

mientras las líneas extenderán su vuelo.

El dolor calando en las esquinas, su sabor al sentir me plena,

al sentirme entendida, condenada, alocada o profundamente dormida,

porque en el sueño, me volví poesía.

Muchas gracias.

[ Aplausos ]

>> Rei Berroa: Bueno, vamos a hacer nuestra primera --

nuestro primer descanso.

Pero, no vamos a descansar, pues tenemos que seguir pensando.

Yo les voy a proponer -- antes de entrar en esta discusión,

quiero recordarles a todos que mis estudiantes de George Mason publican

una revista cada año, y han traído copias a la mesa que esta

allá afuera.

Oh, ¿están aquí ya?

Entonces, si alguno de ustedes quiere llevarse una copia,

y además saber, pueden llevarse un par de ellas si quieren.

Y además, no se olviden que es una revista que es revisada por pares,

es decir, que los estudiantes y los profesores revisan para aceptar

los textos.

Que si quieren llevarse su copia,

pueden tranquilamente llevarse la suya, y enviar textos a la revista.

Miren lo que vamos a hacer,

porque me han dicho que la discusión va a tener que llevarse a

cabo de esta forma; yo voy a proponer un tema para abrir la

reflexión y cada persona que quiera participar,

tiene que venir a hablar desde aquí,

porque me han dicho que el micrófono este es el micrófono que

capta la discusión.

Es decir, que en el momento en que haya --

que alguien quiera participar, viene aquí, hace su presentación,

si hacemos una discusión, pues las dos personas van a estar aquí en la

discusión, ¿me entienden?

Quisiera aclarar eso para crear una dinámica.

Y quiero abrir de esta manera.

¿Cuál es la tradición de la poesía en el mundo occidental en el

que nosotros nos movemos?

¿Cuáles son los compromisos que como poetas,

nosotros asumimos o tenemos que asumir?

¿Con quién?

¿Con quiénes?

¿A quién respondemos nosotros?

Si es que respondemos a alguien,

en el momento de plasmar en el papel una serie de ideas o reflexiones que

nos van a mover en una dirección u otra.

Es decir, ¿asume la poesía hoy un compromiso?

¿Cuál es ese compromiso?

¿Quiénes están involucrados en ese compromiso?

O, ¿qué implica ese compromiso?

Que nosotros pensamos que es válido o no.

Realmente la poesía realmente no tiene ningún tipo de compromiso,

y nos tenemos que preguntar, como se preguntaba Mario hace un rato,

y los poetas, ¿Dónde están, que hacen?

Es esa mi primera cuestión.

¿Alguien quiere tomar la palabra?

Y moverse -- sí, Mario.

>> Mario Bencastro: Creo que anoche,

con Joao empezamos esta discusión, ¿no?

Por televisión y por radio.

Nos preguntamos, por ejemplo --

bueno, podríamos usar el epígrafe de Roque Dalton, que dice,

"Perdóname poesía, por haberte demostrado que no estás hecha solo

de palabras."

Entonces, anoche,

es bien interesante porque nos preguntábamos,

¿qué paso con la poesía?

¿A dónde se fue?

¿Se fue a las alturas?

Y, ¿por qué la poesía es menos popular hoy que antes?

¿Por qué en América Latina, la poesía es como una necesidad?

Que de ahí, Pablo Neruda y, ¿por qué de pronto,

la poesía como que se fue por las palabras y se olvidó de la tierra?

¿No? Entonces, con Joao; el leía su poesía, que era una perspectiva,

y yo leía no la poesía que estoy leyendo esta noche, si no,

una poesía como la de Balam,

que me pareció muy acertada en ese sentido.

Es un -- o sea, me parece que la poesía ha agarrado diferentes

perspectivas, pero no sé porque,

ahora la gente piensa que la poesía no es necesaria.

Yo estoy pasando por ese momento,

porque estoy en la transición de la prosa, de la novela a la poesía,

y siento la gran diferencia de redacción.

Por ejemplo, la Mansión del Olvido, mi última novela, se podría decir,

como decía García Márquez; "Se vende como longanizas", ¿no?

Sin embargo, el libro de poesías nada.

No se oye, no.

Entonces, ¿cuál es la diferencia?

¿Por qué?

Y que la poesía ha perdido esa -- ha perdido su valor,

o su perspectiva, o se ha desnaturalizado,

como que ya no es parte de nosotros.

Como que fuera, la pusieron en un altar y los que no tienen acceso a

ese altar ya no pueden acceder a ella.

>> Rei Berroa: Ya.

Es decir, hay un valor que le asignamos a la poesía.

Hace un tiempo, en la Feria del Libro de la Republica Dominicana,

conversando con uno de los poetas jóvenes que me dijo,

"¿tienes algún libro?", le digo, "sí, he dejado algún libro ahí",

"¿no me vas a regalar uno?"

porque obviamente, los primeros que no compran la poesía,

somos los poetas.

>> Mario Bencastro: Exacto.

>> Rei Berroa: Pareciera como que estamos esperando que los poetas nos

entreguen su trabajo gratis, ¿por qué?

Porque hasta cierto punto --

quizá es porque no tiene ningún valor a los ojos el hecho --

a los ojos del lector, el hecho de que, "Ah, te dedicas a escribir".

Si tu estas, tu si vas y compras una novela o un libro de cuentos,

pero si es un libro de poemas,

tenemos la idea de que el poeta tiene que regalarnos ese libro

de poemas.

Y esto es problemático, porque el valor que se le asigna en la

ciudadanía a la poesía es muy diferente al valor que se le asigna

a otro tipo de creación.

Y además, el poeta tiene que estar gozoso y feliz de haber creado un

texto hermoso, con las palabras de todos los días.

Como el carpintero está realmente emocionado de haber terminado su

mesa, o el arquitecto.

Y, ¿por qué, cual es el problema que tiene la sociedad de hoy,

con respecto a la poesía?

¿Hay una salida para esto, para los poetas?

Ok, sí. Una y dos.

>> No necesariamente es el punto de vista de un poeta,

pero de una persona que lo estudia.

Yo era pequeña, yo sabía que amaba la poesía,

porque me la enseno mi abuelo.

Y cuando yo estaba en la clase,

yo vi que no había mucha gente que quería aprender la poesía,

porque lo encontraba demasiado difícil.

Y era la misma cosa con los profesores,

aunque ellos lo querían era bueno -- esta es la poesía,

y ellos quieren decir esto.

Y si los estudiantes no lo podían entender, no lo querían leer.

Y mucha gente no lo entiende.

Entonces, van a la prosa, o van a las novelas.

Y por eso, desaparece ese valor, pero no es que no tiene valor,

porque cuando lo entiendes o lo quieres leer,

es algo tan importante y que puedes --

como es el alma de una persona, y es tan grande.

No sé, pero esto es de una persona que lo estudia y que lo ama.

Entonces, no se --

[ Aplausos ]

>> Bueno, felizmente la poesía no se vende, gracias a dios.

Pero, es increíble y sorpresivo,

como la poesía que toca el inconsciente de la humanidad,

como voz del pueblo, vuela.

En mi caso, por ejemplo,

se ha convertido en una canción que uso un presidente en una campaña

presidencial, el título del poema, "Dame el pan, Argentina",

escrita aquí en los Estados Unidos.

O se convierte, por ejemplo, en Facebook,

en una serie de traducciones visuales totalmente inesperadas.

O, por ejemplo, un poema titulado, "Narco Plegaria",

parece un volumen el problema de la droga en los Estados Unidos,

publicado en Dinamarca.

Entonces, esa es la virtud que tiene el poema,

esa economía del lenguaje, esa brevedad en tocar a la humanidad,

y cuando realmente la toca, de algún modo se recrea.

Viva la poesía.

[ Aplausos ]

>> Tracy K. Lewis: Voy a decir algo muy breve.

Pero, para mí, yo creo que la poesía,

lo que hace es llevarnos al umbral del misterio.

Pero, a diferencia de otras actividades humanas, por ejemplo,

la ciencia, la investigación científica.

Por ejemplo, nos lleva -- la poesía nos lleva al umbral del misterio,

pero no pretende explicar el misterio.

Respeta el misterio, celebra el misterio.

Y yo creo que eso es lo que distingue la poesía de otros

géneros de actividad, creatividad humana, para mí.

>> Balam Rodrigo: Si, bueno.

Algo que quisiera agregar tiene que ver con lo que está sucediendo en

todo el mundo, no solo de habla hispana si no en general con

relación a la poesía, al margen del precio o el valor de mercado que

pueda tener.

Lo que sucede, también, es que por una parte -- yo vengo de --

hice ciencia durante algún tiempo.

Soy biólogo de formación, hice paleontología siete años,

trabaje 10 años en el área científica, pero por otra parte,

también me forme como pastor religioso.

Bueno, sigo siendo creyente, ya no ejerzo como pastor.

Y entre dios y el diablo, elegí la poesía, dije, "No,

mejor me voy por la poesía".

No digo quién era dios ni quién era el diablo.

Pero, ¿qué sucede entre esos mundos canónicos?

Ambos mundos monolíticos, canónicos,

excesivamente deshumanizados y cuando yo comencé a voltear a ver a

la poesía, y eso es algo que ha comenzado a perderse,

en tanto que el poeta se queda en las esferas,

su palabra también se queda en las esferas,

y está lejana de la condición humana.

Creo, que hubo un poema, como una canción popular;

porque las canciones populares herederas del romance tradicional,

son también poemas, y entonces,

creo que los poemas y la verdadera poesía,

tienen que ser un espejo que refleje la honda condición humana;

el dolor, la agonía, el humor, cualquier cosa que nos re humanice,

y nos devuelva la maravilla y el asombro por la primera vez que uno

comió, vivió, respiro, o hizo algo.

Ahí hay poesía.

Entonces, lo que sucede, es que el poeta también,

o algunos poetas se han contaminado con estos procesos mercadológicos

de ratificación, y están más preocupados, muchos,

en ser reconocidos como poetas, en que su personalidad se reconozca,

que su nombre aparezca en Facebook, en los medios masivos,

cuando su palabra, es el pan colectivo,

no es comido más que por el mismo.

Ese duro pan es hacia sí mismo, y hacia su ego.

Yo estoy en contra totalmente de eso,

y no importan si un buen poema es publicado en millones de volúmenes,

en Facebook o en una división de autor, mientras siga tocando,

nos siga tocando, y nos siga diciendo acerca de lo humano,

creo que ahí hay poesía.

Y la verdad, es que al contrario,

yo pienso que ahora se lee y se disfruta más poesía,

dada la cantidad de medios por la que llega.

Eso sí, seguimos siendo una tribu pequeña, pero honrosamente humana,

y yo creo que mientras haya ese pan,

esté ahí todavía y haya bollos en el horno del poeta,

pues vamos a seguir reuniéndonos como ahora, ¿no?

En esta hoguera.

Y creo que eso es lo que tenemos que seguir haciendo, ¿no?

Bueno, y el valor y el precio del mercado que lo sigan haciendo ellos,

los mercadólogos, ¿no?

Nosotros tenemos que seguir haciendo ese pan con las palabras, ¿no?

Para compartirlo.

>> Consuelo.

[ Aplausos ]

>> Consuelo Hernández: Buenas tardes.

Qué bonito estar aquí en esta celebración.

Yo creo que tenemos que diferenciar entre poesía y poema.

Y la poesía no nos ha abandonado, ni nos abandonara nunca.

La poesía está allí disponible para todos.

Cuando la persona es tocada por la poesía,

y es capaz de fusionar esa intensidad que lo inspira,

y traducirlo en palabras, entonces nace el poema,

lo que tenemos disponible de los poetas es el poema,

pero la poesía está ahí para todos.

Y cualquiera puede acceder a ella,

unos accedemos mediante las palabras, otros mediante la pintura,

otros mediante la escultura, el baile, la danza.

Entonces, no creo que la poesía nos ha abandonado,

y no me preocupa en lo más mínimo que la poesía se venda o no se

venda, que si hay compromiso o no con la poesía.

Yo creo, que uno escribe porque lo disfruta, porque lo ama,

porque eso te da un placer y una sensación, y una cosa.

Es compulsivo escribir.

Entonces, yo creo que escribir por compromiso debe ser horrible,

y personalmente no lo hago,

y escribo cuando siento que quiero escribir.

No sé si estoy en otra onda, pero la poesía es una cosa intocable,

está en lo -- es irreductible a cualquier cosa.

El poema es lo que nosotros tenemos aquí, y cada persona,

cuando escuchamos los poemas, cada persona se siente tocado,

aunque sea por un verso o por una línea, por una palabra,

y es normal que así sea, porque es algo que también,

cada uno lleva dentro, y por eso estamos aquí,

pasamos una hora oyendo.

Algunas cosas no nos gustan, otras sí.

Y de pronto, hay una frase que te hace despertar,

porque es una manera, la más sublime,

yo creo, de expresión humana.

La poesía no se vende, pero hoy en día,

yo creo que es el momento en que la poesía es más popular que

cualquier otro tiempo.

Yo no sé qué país no tiene ahora un festival de poesía.

El de Medellín, que yo creo que es el más viejo tiene 27 años ya.

Nosotros aquí, empezamos --

bueno, yo llegue en el '95 aquí, pero empezó en el '92.

Y vas por cualquier parte; hay un festival de poesía.

El de Nueva York, donde está la querida amiga Yrene.

Y hay muchísimos festivales de poesía.

Entonces, esta -- como que abandono las aulas y se tomó las calles.

Y estoy de acuerdo contigo, que muchos --

hay el mito de que la poesía es difícil, y es todo lo contrario,

es la forma más natural y más -- y que más conecta con el ser humano.

Abandonó las aulas pero está en la calle,

está recuperando el ágora de los griegos esa poesía.

>> Rei Berroa: Creo que le avise.

Consuelo, no digáis que agotado su tesoro de asuntos falta,

enmudeció la lira, podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.

Creo que eso resume lo que tú querías decir.

Tú habías levantado la mano, por favor.

Mario, tú también, pero como no había participado.

>> Mario Bencastro: Yo creo que lo cerraron.

[ Aplausos ]

>> Carmen: Si, buenas tardes, mi nombre es Carmen.

Yo no escribo poesía, pero me encanta leerla.

Desde muy niña empecé a leerlo, y como decía la señora allá atrás,

que cuando tu lees algo y hay una línea, una frase,

o algo que te llama la atención,

ahí donde te envuelves en el sentimiento, en la vivencia,

y tú sabes que a veces, cuando tú sientes algo y dices,

"Yo sola soy la que sufro, yo sola soy la que siento esto",

pero encuentras una poesía,

y viste una persona que ha vivido lo mismo o algo parecido.

Y sientes esa atracción a lo que ha vivido esa persona.

Y ya hay una conexión, ya.

Entonces, la poesía está ahí donde hay sentimiento,

donde hay palabra, donde hay tristeza,

donde hay alegría y donde hay vivencia,

siempre va a haber poesía.

Nada más.

>> Rei Berroa: Y además -- y por otro lado, la fuerza clave acá,

como le decía el cartero a Neruda, ¿se acuerdan?

La poesía no es de quien la escribe,

si no, de quien la necesita.

>> Carmen: ¿Puedo decir una poesía qué -- ?

>> Rei Berroa: Claro.

Sí, sí, claro.

Por supuesto.

>> Carmen: Que es -- que cada vez -- muchas gracias --

cada vez que me siento triste, o cada vez que siento una angustia,

siempre, este poema que lo leí cuando tenía como seis,

siete años me impactó.

Y en ese tiempo no lo sentía tanto como lo siento ahora.

Entonces, cada vez que voy a una maratón de poesía,

siempre me encanta recitarla.

Es de Abraham Perla Lomar, y se llama Tristitia [fonético].

Un momento, lo tengo escrito.

>> Rei Berroa: Ah sí, sí.

[ Risas ]

Y van a saber por qué, cada vez que voy a esto, tiene unos --

como que te lleva a un viaje a tu infancia,

o la primera vez que lo leíste.

Entonces, es un viaje de emociones, ¿no?

Mi infancia, que fue dulce, serena, triste y sola,

se deslizo en la faz de una aldea lejana.

Entre el manso rumor con que muere una ola,

y el también doloroso de una vieja campana.

Daba en el mar las notas de su melancolía, el cielo,

la serena quietud de su belleza,

los besos de mi madre una dulce alegría,

y la muerte del sol, una vaga tristeza.

En la mañana azul, al despertar sentía,

el canto de las olas como una melodía, y luego el soplo,

denso, perfumado del mar.

Y lo que él me dijera, aun en mi alma persiste.

Mi padre era callado, y mi madre era triste, pero la alegría,

nadie me la supo enseñar.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Rei Berroa: Muy bien.

Creo que nos vamos a quedar ahí,

en la alegría nadie me la supo enseñar.

Voy a invitar a Luis Alberto Ambrosio [fonético],

para que haga la presentación de la versión bilingüe de la antología

de los poetas de Washington, D.C.

>> Luis Alberto Ambrosio: Bueno, muchísimas gracias, Rei.

Muchísimas gracias a la División Hispánica de la Biblioteca del

Congreso, que siempre nos apoya en tantos eventos como este.

Para mí, es un honor, un placer, y estoy sumamente agradecido,

por haber podido editar, o coeditar con Carlos Parada,

esta antología de poetas hispanos de Washington D.C. Originalmente,

la publicó la Academia Norteamericana de Lengua Española,

en su esfuerzo por documentar, precisamente nuestra historia,

nuestra presencia, nuestra cultura hispana de los Estados Unidos,

y la presentamos aquí,

en la Biblioteca del Congreso en el año 2010.

Irónica, porque Al Pie de la Casa Blanca,

y sin embargo, está bastante negra.

No digo más.

>> Más negra estaba aún.

>> Luis Alberto Ambrosio: Bueno, en este momento, hoy,

hace unas semanas aparece una versión bilingüe de la

misma antología.

Un esfuerzo, fundamentalmente de todos nosotros, dicho sea de paso,

aquí está, precisamente en la antología esta Consuelo, esta Rei;

poetas de la zona metropolitana de Washington D.C.,

dicho sea de paso en la zona metropolitana de Washington D.C. hay

aproximadamente 4 millones de habitantes,

de los cuales el 25% es hispano.

Y, en esta zona, estuvo por ejemplo, Juan Ramón Jiménez,

en esta zona se graduó en una universidad que no está muy lejos

de aquí; George Washington University;

Caribela Alegría [fonético] a quien le acaban de dar el premio

Reina Sofía, y cuyo mentor era Juan Ramón Jiménez,

y como él podría seguir nombrando muchísimas personas.

Yo, de hecho cuando llegué aquí,

en el año 1968 estuve aquí con Nicanor Parra,

es un país y en esta biblioteca, pues estuvo Pablo Neruda,

estuvo Borges, han estado muchísimas personas y es

impresionante como por ejemplo,

ellos hablan de estar en el templo de los duendes, de sentirse.

Porque realmente, eso es esta biblioteca que nos ha apoyado tanto

a todos nosotros.

En esta antología se incluyen 24 poetas de la zona metropolitana de

Washington D.C., pero provenientes de muchísimas naciones diferentes;

Cuba, República Dominicana, Colombia, Argentina, y puedo seguir,

tengo que ver los nombres por supuesto; España -- bueno.

Lo precede un prólogo que escribí, en el cual documentamos --

parte del prólogo lo escribí yo, y luego,

un segundo pequeño estudio de Carlos Parada,

en el que documentamos toda esta historia.

Toda nuestra presencia poética en los Estados Unidos.

Y al pie de la Casa Blanca no quiere decir sometidos por la Casa Blanca,

si no, con el logo que decía Kennedy,

"Cuando la política corrompe a la poesía, purifica."

O sea, como un elemento de protesta, como un elemento de --

por algo Platón nos echó de la república, por ser confabuladores.

Y ese es el objetivo de este -- de esta antología.

Se limitó a obviamente ocho años de poesía,

desde digamos la década -- digamos desde el 2000 al 2010,

porque no podíamos abarcar todo.

Hay muchos poetas que vivieron acá,

pero que luego estaban en otros lugares,

entonces no podíamos recuperarlos.

Y realmente, también documenta las actividades que hemos tenido.

O sea, parece mentira que desde el 2001,

que estuvimos con [inaudible] pidiéndole que iniciásemos el

maratón de la poesía, aquí en la Biblioteca del Congreso,

a principios de los años '90,

nosotros organizábamos la Academia Norteamericana --

perdón, la Academia Iberoamericana de Poesía,

organizaba la celebración de los 500 años de poesía escrita en

español, en los Estados Unidos, y lo hacemos todos los --

durante el mes de la hispanidad.

Y documenta, por supuesto, todo lo que ha hecho el Teatro de la Luna,

una serie de entidades culturales en esta zona,

en lo que respecta a la poesía hispana.

Y también, por supuesto, lo que hacen las universidades, ¿no?

La Universidad de Maryland, muchas de las universidades de la zona.

Consuelo dirige también allí --

ha empezado a organizar un festival poético hispano en abril,

Rei con George Mason University.

Cada una de las universidades tiene departamentos de lenguas modernas,

de español, etc. Muy activos, y que bueno, nos enorgullecen.

En fin, por supuesto, la poesía no se vende,

pero si quieren ordenar el libro está a disposición.

La poesía no se vende, pero cuesta.

Para acabar, voy a cerrar con el primer poema que sale en la

antología, que resulta ser mío,

porque la hicimos por orden alfabético, nada más que por eso.

Y se titula, porque creo que cuadra en este encuentro,

Paisajes de Estados Unidos.

Si cada ladrillo hablara, si cada puente hablara,

si hablaran los parques, las plantas, las flores,

si cada trozo de pavimento hablara, hablarían en español.

Si las torres, los techos, los aires acondicionados hablaran,

si hablaran las iglesias, los aeropuertos, las fábricas,

si la historia, si cada surco de este país hablara,

hablarían en español.

Si los sudores florecieran con un nombre,

no se llamarían piedras si no Sánchez, González,

García, Rodríguez o Peña.

Pero, no pueden hablar, son manos, obras,

cicatrices que por ahora callan o quizá, ya no.

Ya no. Paisajes de los Estados Unidos.

Muchísimas gracias.

[ Aplausos ]

>> Rei Berroa: Gracias, Luis Alberto.

Tenemos suficiente tiempo para hacer dos rondas, así que Ricardo.

>> Ricardo Ballón: Bueno --

bueno, ya que estamos caminando por Estados Unidos,

voy a leer un poema a Manhattan.

Con el rio a su cintura, cada puente es un abrazo lleno de ilusiones o

desdichas por donde cruza el sol ajeno y despreocupado.

Entre tantos fantasmas descascarados,

repletos de ventanas lejanas, y ojos que ni nos miran.

[ Aplausos ]

>> Joao Luís Barreto Guimaraes: Estatuas --

[ Portugués ]

Estatuas a las que faltan pedazos.

En el ala de arte romano, ya no sé de qué museo,

se exhiben trozos arcaicos a los que faltan pedazos,

el tiempo fue meticuloso al escoger lo que se llevó,

las primeras partes en caer varían conforme el género,

hay tres gracias sin cabezas, un dios Febe sin pene.

Debe de haber algún lugar donde abunde la anatomía que por aquí

sigue faltando.

Bellas cabezas en mármol, de mala gana la anemia,

falos sueltos sin torso, tristes y sin empleo.

Agradezcamos a los dioses el don de la imaginación,

que permite figurar todo cuanto desfigura.

No es un ejercicio difícil, no ha sido castigo divino,

no se han roto con el uso.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Mario Bencastro: Bueno, este es el canto número cinco,

y se lo vamos a dedicar a Consuelo Hernández,

porque ella vivía en un tiempo en Nueva York,

y emigro de Nueva York para esta tierra,

así que ella recordara estos pasajes,

y seguramente ha entrado en la Iglesia de la Trinidad.

La oscura Iglesia de la Trinidad antes se imponía en la niebla,

como faro gigante, guía de navegantes.

Hoy, se asfixia entre rascacielos, enormes Torres de Babel,

de una urbe que no duerme.

En la entrada del templo confluyen tres rutas; Wall Street,

el sendero de la fortuna.

Broadway, la avenida del drama.

Trinidad, el camino de la fe.

Tres vías distintas, que llevan a un solo destino verdadero;

tumbas de eminentes -- de eminencia rodean el santuario.

Inventores financieros, padres de la patria, editores,

peregrinos de rincones lejanos reducidos a epitafios de mármol.

Flores adornadas por huesos --

flores abonadas por huesos adornan veredas y monumentos,

donde jóvenes especuladores,

comparten estrategias y almuerzos con sus antepasados.

"Caminante", advierte un epitafio,

"Reflexiona en que tú también te irás, pocos piensan en ello,

la vida está llena de dolor,

pero en este lugar descansaras para siempre,

prepárate para el gran final.

No te fíes de la suerte", previene otro.

Como una pérfida amante te sonríe al amanecer, te ama el día entero,

y a las cinco de la tarde, cuando cierra la bolsa de Wall Street,

como Judas te traiciona, y te vende al infortunio.

"Despoetízate", amonesta un poeta, "Contra-poetízate,

libérate de la poesía industrial, serial, comercial, global,

intervenida, amancillada, glorificada, nadada",

voces nulas que rebotan en los remolinos de hombres y papel que

truenan en Wall Street.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Tracy K. Lewis: Me parece importante representar, también,

a los millones de personas entre nosotros que hablan

lenguas indígenas.

Entonces, voy a leer un poema en guaraní,

ustedes no van a entender ni lo más mínimo,

por eso no van a percibir mis errores de pronunciación,

mi malísima gramática, y después, tengo una versión en español.

Esto tiene un título en inglés, "For Street 101".

Muy pretencioso, ¿tres lenguas, verdad?

Con gratitud, Miguel Ángel Mesa P. Huaran [fonético].

[ Idioma extranjero ]

Dejar crecer bosques en la punta de tu lengua, yuyos, malezas,

marañas de lechos encaramarse en el aire desgreñado de monos y lianas.

¿Hasta dónde se derrama tu cabello del pericráneo?

Pulsa tu cerebro como paloma en las copas arrulladas.

Copulen aves, ranas; abunden.

Lagartos, lujurien en follaje al pie de árboles,

que ponen sombra a los ríos donde corre tu sangre,

como agua al Amazonas de tu pensar.

Volvé, volvé, ¿quién te dijo que no llevás por dentro el Edén?

[ Aplausos ]

>> Elena Medel: Tritanopia [fonético].

Vuestro odio a los colores ha acabado con ella,

vuestro odio a lo pagano y las cuchillas.

[Inaudible] alejándola de su dolor de estómago es mi estructura,

junto a ella moriré.

Tenis cuanto queríais, era Alicia, no el diamante.

Ningún destrozo.

Si dabais la espalda, mordíais muy profundo.

Un mecanismo fácil, una labor sencilla, tragad.

Despidiendo como si fuese la última cerveza junto a otro

chico preferido.

Las bombillas son frágiles, igual que sus hilos termino rota.

Ojos de sapo, mi noche esférica,

cáliz en el saludo, inevitable vomitar.

Cuanto queríais en vuestras manos, sois felices.

Lo conseguisteis.

Reencarnados en mujeres y en hombres,

bailáis con vosotros mismos mientras se oxida vuestra lengua de

oro falso.

Por el norte pisasteis charquitos de saliva venenosa,

manchasteis la entrada al dormitorio.

Os empeñáis en un nombre del que ella carece.

Llamándola, te quise siempre, estrecho tu mano,

no conozco otro dolor que no haya sido nuestro,

lo habéis conseguido, acabasteis con ella.

En vuestra mesilla de noche, respira minúscula por no despertaros.

Menos aire, menos aire, pequeña, tonta, ¿besareis su cadáver?

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Balam Rodrigo: De mi libro, "Sobras Reunidas",

así se llama, aunque no lo crean.

Y por ahí hay -- aparecen varios poetas; el poeta místico,

el poeta bohemio, el poeta comprometido,

el poeta de pueblo y otros más.

En fin, leo el del poeta comprometido, es uno de los breves.

>> Gracias.

>> Balam Rodrigo: El poeta comprometido,

aprovecha las palabras de la plebe o las protestas de moda,

para escribir docenas de panfletos,

pero no pueden empuñar un ramo de amor para sus hijos o los hijos de

los otros.

Poco sabe del hambre o de la sangre derramada por los poetas

combatientes, que primero fueron hombres antes que llamarse poetas a

sí mismos.

Porque la mala poesía también es culpable de que se pierdan

algunas guerras.

Más le valdría tomar la hoz para segar su nombre de los libros.

Vaya, de Facebook o de Twitter,

y olvidar para siempre el lápiz o la pluma,

herramientas que no conoce.

Si este guerrillero de escritorio quisiera realizar un acto

comprometido y revolucionario en esta vida,

que deje de escribirse a sí mismo,

y se eche a dormir bajo la sombra del espeso bosque de árboles que no

se talara más para sus libros.

[ Aplausos ]

>> Yrene Santos: Y van pasando los años, y los -- y se van los papas,

yo digo, cuando mueren, en vez de morir, yo uso la palabra mudarse,

y se van acabando los tíos,

y ya cuando mi último tío se mudó, le escribí esto.

Se llama finalmente.

10 de octubre, 04:00 a.m., una sonrisa, muchos brazos abiertos,

música de viento y andar con paso apresurado.

Otros, bailando suave la danza de la bienvenida, del reencuentro.

El último dolor de mi abuela se ha extinguido,

yace inerte en la cama eterna que guardará sus huesos,

cuando la piel caduque haciendo florecer nuevos jardines.

El último dolor de mi abuela se durmió.

Y en el sueño atravesó montañas, ríos, océanos,

trillos que lo llevarían al abrazo interminable que jamás sintió,

desde su primer grito, cuando vio la luz.

Mi abuela, ella, Yrene, de quien nunca se supo donde quedo su cuerpo

con olor a gardenias, a la que nunca vi, a la que nunca toque,

a la que llego hasta mi solo mientras dormía,

después de escuchar historias construidas y reconstruidas a

través de la infancia.

Ella, hoy, cierra el círculo con sus seis amores dentro.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Rei Berroa: Última ronda.

Qué triste.

>> Ricardo Ballón: Con el permiso de todos --

con el permiso de todos ustedes,

mis poesías son tan pequeñas que voy a juntar unas cuantas.

[ Risas ]

Ya.

>> Unas cuantas.

>> Ricardo Ballón: En la medida cinco, siete y cinco nace un Haiku.

A nuestro lado, por todo el camino, sigue la luna.

El relámpago prende la luz del cielo atormentado.

Dulces sonrisas en los pequeños labios, las mandarinas.

Como dos barcos, esos zapatos viejos cruzan los charcos.

Voy a dedicar uno a mi señora, que está presente.

Guau.

Si. Muy nervioso, porque se me perdieron --

si los veía, estos son del siguiente poeta.

>> Mételo preso.

>> Ricardo Ballón: Puerta, puerto.

Todos somos parte.

Lega el parto, tu madre se parte, y tú partes.

Ay, hijo, no soy mar, no soy lago, simplemente río.

Ríe.

>> Que bueno.

>> Ricardo Ballón: Para cerrar;

los recuerdos por más alegres que sean, lloran.

[ Aplausos ]

>> Joao Luís Barreto Guimaraes: No sé si Rei.

También dice que soy médico, no.

No dice, ¿dice?

>> Por eso no te gusta Pepsi.

>> Joao Luís Barreto Guimaraes: No, pero, soy -- también soy cirujano.

Confesión a hipócritas de coz.

Me acuerdo de aquella vez, cuando trate a un carpintero.

Sobre la mesa de operar, nada más que lo habitual,

quien nos viera trabajando a mi colega y a mí,

diría que la danza técnica iba a la perfección,

los dedos de la mano enferma tantas veces tan maltratados,

eran más lo que faltaron que los dedos por segar.

Nunca más saqué la mano, podría hacer otro stop.

Celebrar una victoria, o ¿costar con el dedo del medio?

Debajo de la mesa, sin embargo, ocurría lo que voy a contar;

la rodilla de ella quedo entre mis rodillas, escuchen, estoy seguro.

Se bien que fue un instante, pero tengo casi la certeza,

algo allí parecía vivo, el fuego de aquel instante aun hoy lo siento.

Pasados tantos años aún arde su ausencia,

como el muchacho dice que siente y cree aunque lo creo,

la punta de los dedos segados.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Mario Bencastro: Bueno, y este es el canto número seis, o sexto.

Y con este, como es el ultimo --

>> No se lo digas a nadie.

>> Mario Bencastro: No te lo dedico a ti.

Va dedicado a Rei Berroa, porque es el rey, ¿no?

Y todos nosotros somos sus vasallos, así que algo le debemos.

Y él es el rey de la poesía, el del maratón.

El río, es unidad y pluralidad.

Cauce y encausado, larga sierpe de cristal, afinidad, oscuridad,

espuma, raudal, desbordado al principio y al final del planeta.

Reducto de la totalidad de la nada, confluencia de soberbios torrentes,

tímidos riachuelos, espejo de astros, de águilas, ruiseñores,

reflejo de humanos e inhumanos.

¿Qué secretos alberga esta senda fluvial?

¿Qué amor imposible impulsa su ruta?

¿Qué desaforado deseo rige su andar?

¿Qué sinfonía marca el ritmo de su carroza de peces,

flores y resaca?

Por sus aguas, navegan humildes balsas,

imponentes cruceros cargados de vivos y muertos, desechos,

alimentos, amantes y amados.

Es indiferencia y bondad, provee su causa,

su cauce por igual a lo que viene y va.

Soberbios señoríos lo navegan, guerreros con nombres de pájaros,

flores y serpientes, conquistadores de mágicas metrópolis,

raptores de bellezas, de doncellas ofrecidas a dioses de la luna y el

sol, labrados en exóticos códices, imponentes pirámides, estelas,

huellas, montículos de barro, piedra.

Estáticos vigías de cementerios, musgos, museos,

tratado de antropología en el idioma del vencedor.

Por la corriente retumba la potencia de turno, conquistadores de la luna,

nauta de pájaros metálicos,

pulverizadores de pueblos milenarios,

héroes de juegos electrónicos,

gozo de infantes, soldados del futuro.

¿Qué nuevo planeta, que nuevo poderío surcará el rio mañana?

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Tracy K. Lewis: Rei me cogió de sorpresa con estas dos rondas no

anticipadas, así que casi al azar, escogí este poema.

Así que -- tiene el titulo un poco raro;

Limitaciones de la sinécdoque.

[ Risas ]

Mi pene no soy yo, ni mi ombligo, ni mi bigote, ni mi hígado,

ni mi cerebro, ni los lunares que pueblan la llanura de mi piel.

Este poema no soy yo, ni la sopa de tomate que hice anoche,

ni la clase que enseñé sobre Rubén y Martí,

ni mi cepillo de dientes.

Ninguno de ellos soy, sino todos.

Y todo el conjunto de luciérnagas que veo en las noches de canícula,

y tú, y el taxista que me llevo una vez al aeropuerto en San Juan,

y cada mano que mece la cuna de este ser, siempre naciente.

[ Aplausos ]

>> Elena Medel: A Virginia, madre de dos hijos,

compañera de primaria de la autora.

Ocupáis tres asientos frente a mí en el autobús que se desplaza desde

nuestro barrio, alejado del centro,

al centro de nuestra localidad minúscula, entiéndase,

no al centro de las cosas, no a la esencia misma,

ni a la materia nuclear donde la vida va,

donde la vida se expande y obedece a todos los fenómenos, etcétera,

que dicta la astrofísica.

Lo proclaman la asignatura que rodeábamos,

porque éramos de letras,

lo proclaman los inexpugnables mecanismos que atañen a vocablos

tan comunes como universo, vida, muerte, amor.

Ocupáis tres asientos frente a mí en la parte trasera del transporte

público, el niño a la derecha,

en el centro la niña, la madre a la izquierda.

Ahora, tu, hija pequeña de Virginia, chándal rosa gastado,

igual que los plumeros de tu madre,

con un personaje que mi edad y condición soltera ignoran.

Ahora, tu, hijo mayor de Virginia,

intuyo en tu barbilla y tus orejas los rasgos que heredaste de tu

padre, y me pregunto, ¿si Virginia lo maldice?

Virginia lo maldice a la hora del baño, pero tú,

Virginia, tan rubia, lo recuerdas.

Allá donde entonces combatíamos piojos, ahora van,

ahora escondemos el tiempo.

Aquí, tu lees una revista Virginia, aquí tu no me reconoces,

te sirven los consejos del cuche, o tú, tan rubia e inocente.

Virginia, siempre con mi edad, y ahora con dos hijos,

sin anillo en el dedo, con un bolso colmado de galleta, Virginia,

hijo mayor de Virginia, hija pequeña de Virginia.

Años luz caídos, años luz quebrados en la comisura de

los labios.

Cerrad los ojos y pedid un deseo frente a mí,

en el autobús destartalado que nos salva del barrio periférico y nos

acerca al centro, lejos de los bancos en los que los adolescentes

beben, y las noches golpean los jardines, cierra los ojos, Virginia,

porque en nuestros 28 minutos de trayecto he pensado en nosotras,

en ti, que no me reconoces 20 años más tarde.

En tus canas donde la gente que nunca te hablo,

en tus canas donde la gente ríe, y se burlaba.

Cristal del autobús junto a Virginia.

Espejito de ambas.

Tus uñas rojas, comidas al fregar los platos.

Una gota de laca roja en tu dedo anular,

oh Virginia, oh rubia e inocente.

Yo he pensado en nosotras, van.

Yo he pensado en nosotras.

No sé si sabes a lo que me refiero.

Te estoy hablando del fracaso.

Gracias.

[ Aplausos ]

>> Balam Rodrigo: A partir de otra fotografía de Diane Arbus,

bueno es el único mexicano que fotografió a un enano,

no sé porque me identifico con la fotografía.

Bueno, al menos fotografió a uno.

Inciso A. El aire golpea las ventanas del cuarto como el tambor

del corazón, mordido por la rabia del mar,

un pedazo de cedro en el bolsillo para recordar el olor del trópico.

Los muslos morenos de las muchachas en la playa,

el color del salitre avanzando por los muros del puerto de Veracruz,

como la sangre de toros de Lidia tiñendo las piedras de Tlacotalpan.

Aquí no hay palmeras ni arena, solo nieve y sed entre la sangre.

Un machetazo de vodka me parte la garganta,

calienta mi pecho, y ahuyenta mi sombra.

Afuera, luna rota, cielo en estrellas de rojo vidrio,

nubes resquebrajadas.

A 20 pisos de altura, mientras los barcos aúllan a la noche,

como perros sarnosos en los muelles.

Ella me abraza tres veces, con la lumbre de su carne desnuda.

Inciso B. Diane me trajo un Panamá de filtro, una botella de ron,

cigarrillos de tabaco negro y un beso para la fiebre.

Domados de la sombra, salimos del hotel y vagamos por las calles,

resollando silencio como bestias de humo.

En las aceras deambulan ejércitos insomnes, gatos,

y palomas de hollín, adolescentes que escriben fuego de jeringuillas

en el sucio cuaderno de sus brazos,

antiguas matronas maquilladas por la muerte,

rancios caballeros vestidos con trajes de orine y corbatas de mugre.

Canto en voz alta, dios nunca muere,

y las paredes me devuelven el eco y su lenguaje de asfalto.

Bajo el imperio de su cámara, y atado al yugo de su carne,

soy un príncipe enano, investido con una corona y un manto de nieve.

A lo lejos, se escuchan los primeros ladridos de la luz, amanece,

brilla en el cielo una estrella negra.

Inciso C. Pienso en la espalda de Diane,

y un relámpago de cedro atraviesa mi lengua.

Inciso D. Enanos entre los rascacielos de Nueva York,

somos insignificantes bufones,

actuando un efímero y burdo papel en la eterna puesta en escena del

Teatro Guiñol de la vida, con un único y gigante libreto; el dolor.

[ Aplausos ]

>> Yrene Santos: Y me toca cerrar, ¿sí?

Gracias otra vez, Rei.

Gracias a todos estos poetas maravillosos.

Gracias por esta tarde exquisita, gracias Consuelo, por estar aquí.

Los amo. Estos son los recuerdos que nos llevamos,

la poesía siempre vivirá a pesar de todo, porque la llevamos dentro.

A pesar de que las personas a veces nos digan,

"Yo no entiendo nada de lo que leíste, yo no entiendo nada de eso.

Yo no entiendo".

A pesar de que la poesía, cuando publiqué mi primer libro,

en el '88, me dijo mi prima donde yo vivía,

para asistir a la universidad, "Yo fui, pero yo no entiendo nada,

nada de lo que tú estás diciendo ahí" y yo, bueno.

Pero, estamos expuestos a todas estas respuestas.

Entonces -- pero lo más importante es que la llevamos con nosotros y

que siempre existirá.

Y para mí, comentaba con Lima, la señora Lima --

Alicia, sí que cuando escribimos, algunas personas piensan que --

muchas personas me han dicho directamente, "A mí no me --

yo no busco que nadie me entienda,

que a mí no me importa si me entienden.

Yo no quiero llevarle nada a nadie", pero,

yo si pienso que la poesía sirve para curar mucho.

Y que aunque no le guste mi poesía, "Basta", le decía yo a Alicia.

Con que un solo verso de lo que yo escribo toque a alguien,

para mí es suficiente.

La poesía siempre va a vivir.

Y cierro con esto.

20 de mayo.

¿Cómo hacer el amor con un volcán que amanece con robarse el aire?

Cuando horizontal, derrama con rubor todos los pálpitos en cada orilla

de la piel, los huesos, y se cuaja la sangre con su placer anaranjado.

¿Cómo recibir el amor que en lenguas geométricas envuelve la

cintura, el pecho, las extremidades y la garganta misma?

Que trata de exhalar lo más que pueda,

antes de que el aire se ausente en un grito silencioso,

extraño y doloroso.

¿Cómo dar todo ese amor?

Si el volcán no deja que lo abrace, lo bese.

Solo recibe las miradas porque hay momentos en que prefiere regalar

todo su fuego con los ojos abiertos.

Así sabe que entra, que camina y acelera su paso,

cruzando los vecindarios que rodean la laringe, el esófago,

y siente que todo convulsiona a gusto,

cuando llega al diafragma la mirada.

¿Cómo respirar?

¿Cómo repetir las erupciones?

Si la lluvia ha sido grande, espesa,

y un río ha nacido en cada hueco y ha desembocado en el océano,

que solo tu cuerpo y el de ella han conocido.

¿Cómo será desenredar estos caminos recorridos,

este océano que es de ellos, del volcán y la sabana?

¿Cómo deshacer estas aguas,

para volver al principio de todos los principios?

Muchas gracias.

[ Aplausos ]

>> Rei Berroa: Y con esto, cerramos esta primera parte del 25 Maratón

de la Poesía del Teatro de la Luna.

Muchas gracias, poetas.

Muchas gracias, público.

Y nos vemos mañana, en el Centro Cultural de la Embajada de España,

para la segunda sesión del maratón,

que va desde las 2:00 p.m., a las 8:00 p.m., sin parar.

Por eso, se llama maratón.

Gracias, poetas.

>> This has been a presentation of the Library of Congress.

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